200 empleos menos en Bélgica: Ryanair no sólo rompe los precios

Análisis
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​Noé Covolan

En septiembre, la compañía anunció que 100 empleos estaban amenazados en Bélgica. Tras una videoconferencia, los sindicatos acaban de enterarse de que esta cifra se ha duplicado...
Con la crisis del coronavirus, la industria de la aviación ha estado pagando el plato. Las grandes multinacionales de la aviación se dirigieron a las puertas del estado pidiendo ayuda. Qué irónico. Cuando todo va bien, pagan dividendos astronómicos a sus accionistas. Cuando el tiempo se pone malo, hacen pagar a sus trabajadores y piden a la colectividad que les pague. En Alemania, Lufthansa recibirá 12 mil millones de euros de dinero público para sobrevivir, una compañía que ha obtenido 9 mil millones de beneficios en los últimos 5 años.

Ryanair

La ruta Charleroi-Zaventem es más barata en avión que en tren

Con este panorama, mucha gente se sorprendió al ver a Ryanair ofrecer billetes de avión a 5 euros. Con esta oferta, es más barato volar de Charleroi a Zaventem en avión que en tren.

El jefe de Ryanair, el multimillonario irlandés Michael O'Leary, le dice a cualquiera que lo escuche que no necesita a los estados. Incluso criticó a las empresas que piden ayuda: "En lugar de tratar a todas las aerolíneas por igual, los gobiernos subvencionan masivamente a los adictos a las ayudas estatales como Lufthansa y Air France. " O'Leary incluso amenaza con demandar estas ayudas en nombre de la libre competencia. En realidad, aunque Ryanair no recibe ayudas en efectivo, las autoridades públicas la apoyan de diversas maneras.

 

El modelo Ryanair: una vida bajo la infusión de dinero público

La compañía de bajo costo es muy activa en los aeropuertos regionales. En Bélgica, Ryanair se desarrolló primero en Charleroi. Tan pronto como llegó al aeropuerto carolo, a principios de los años 2000, se le concedieron importantes favores por parte de un gobierno del PS-MR-Ecolo dirigido por el socialista Jean-Claude Van Cauwenberghe.

Lo primero, favores del aeropuerto. El aeropuerto de Charleroi Sur de Bruselas (BSCA) ha pagado la mitad de los gastos de promoción de Ryanair durante 5 años. Para este fin, BSCA y Ryanair fundaron la compañía Promocy. Concretamente, cuando la operación de marqueting ofrecía pasajes a precios reducidos, la diferencia entre estas tarifas reducidas y las tarifas normales la pagaba Promocy. Ryanair y BSCA pagaron a Promocy una contribución de 4 euros por pasajero. Este arreglo, vigente de 2001 a 2006, le costó al aeropuerto de Charleroi más de 7 millones de euros.

El aeropuerto también asumió los costos de la instalación de Ryanair. 160.000 euros para una ruta, 768.000 euros para financiar el reclutamiento y la formación de pilotos y tripulaciones asignados a los nuevos destinos, 250.000 euros en gastos de hotel.

La BSCA concedió a Ryanair una tarifa inmejorable para la gestión del equipaje: 1 euro por pasajero (la tarifa media de este servicio está entre 8 y 13 euros por pasajero). Incluso el aeropuerto carolo lo confirma: esta tarifa no cubre los costos. En total, sólo en el período comprendido entre 2001 y 2003, Ryanair se benefició de más de 21 millones de euros en favores del aeropuerto de Charleroi. Por lo tanto, del contribuyente, ya que el aeropuerto es propiedad mayoritaria de la Región Valona.

La región también ha concedido ayudas a Ryanair

Eso no es todo. Además del aeropuerto, la Región también tuvo que tirar de cartera. Se comprometió a indemnizar a Ryanair si una enmienda a la Ley Regional tenía como consecuencia una reducción de sus beneficios. Por ejemplo, si la Región Valona decidía modificar los horarios de apertura de los aeropuertos (para limitar la contaminación acústica, por ejemplo), tendría que compensar a Ryanair por las pérdidas que le causase.

Otra reducción arancelaria otorgada por la Región Valona a Ryanair está relacionada con la tasa de aterrizaje, el impuesto a cada aeronave que aterriza en suelo valón. El propio gobierno valón establece su cuantía. En Zaventem, el cargo es de 28 euros por pasajero. En Charleroi, Ryanair paga 1 euro por pasajero. Mucho más barato que el costo real, que acaba siendo asumido por la colectividad.

En total, se concedieron varias decenas de millones de euros a Ryanair entre 2001 y 2016. Sea del aeropuerto o de la Región, esta ayuda fue financiada con dinero de los valones.

Esta ayuda también crea una competencia desleal. Como Ryanair no paga por los servicios prestados en Charleroi, puede vender más baratos los pasajes. Lo que lleva a otras compañías a bajar sus tarifas. Compañías como Brussels Airlines están entrando en una espiral descendente, recortando costes, presionando al personal e incluso despidiendo personal.

El desprecio de las leyes sociales

La segunda estrategia de Ryanair para obtener beneficios es el dumping social. Hasta 2018, año de las históricas huelgas en Europa, Ryanair hizo firmar contratos de trabajo en Irlanda para evitar el pago de las contribuciones a la seguridad social belga. Además, no se respetó el salario mínimo belga.

También suprimió la representación sindical. Una trabajadora de Ryanair en Charleroi fue despedida porque estaba distribuyendo folletos del sindicato.

Ryanair en la crisis: la estrategia de choque

La crisis del sector de la aviación no perdona a Ryanair. Michael O'Leary anunció en mayo que el tráfico aéreo de Ryanair disminuiría en un 50 % en los próximos 12 meses. Las previsiones han continuado bajando desde entonces. Gracias a toda la ayuda que recibe, la aerolínea irlandesa puede ofrecer tarifas extremadamente bajas. Así pues, espera aprovechar las dificultades de los competidores para ganar cuota de mercado en la recuperación. Pero eso no es todo.

Ryanair quiere reducir sus costes, por ejemplo pidiendo a su personal de a bordo que reconsidere los aumentos de sueldo que lograron en 2018. En mayo, O'Leary anunció la pérdida de 3.000 empleos en Europa. En Bélgica, se anunciaron inicialmente 80 despidos. Los sindicatos trataron de negociar con la dirección: que respondió duplicando los despidos anunciados. Ryanair no cumple con el procedimiento Renault, como responder a las preguntas de los sindicatos. Sin embargo, es una obligación prevista en el procedimiento de despido colectivo. (1)

Ryanair también pisotea las medidas de salud. Michael O'Leary pronostica una tasa de llenado del 70 % de la aeronave, para "operar lo más cerca posible del punto de equilibrio".

Después de una inspección del SPF Empleo, salió a la luz que Ryanair no estaba protegiendo a sus empleados contra el coronavirus. En Italia, el gobierno amenazó con tomar sanciones contra Ryanair si no protegía a sus trabajadores.

¿Alguna nueva ayuda?

Ryanair también quiere aprovechar la crisis para negociar nuevas ayudas. En abril, varios aeropuertos europeos, entre ellos Zaventem y BSCA, recibieron una carta de la dirección de Ryanair en la que se anunciaba que la empresa quería renegociar sus contratos. En esta carta, la aerolínea irlandesa solicita la abolición de las tasas de aterrizaje y las tasas por pasajero hasta finales de octubre y la reducción de estas tasas hasta octubre de 2021. El gobierno valón está buscando soluciones. El Ministro de Aeropuertos Jean-Luc Crucke planea inyectar entre 50 y 100 millones de euros para salvar la BSCA. El riesgo es que este dinero se utilice para financiar nuevos favores para Ryanair.

Por un centro de transporte público europeo

Los billetes baratos de Ryanair son un señuelo. En realidad salen muy caros para los trabajadores de la empresa, para los trabajadores de otras empresas del sector, para todos los trabajadores que pagan esta ayuda pública camuflada. También hacen imposible que emerjan alternativas al contaminante transporte aéreo. Frente a esta competencia desleal, las empresas ferroviarias, que respetan las leyes sociales, no pueden competir.

En lugar de acabar en los bolsillos de los jefes de Ryanair, la ayuda pública debería proteger a los trabajadores durante la crisis y asegurar la construcción de un modelo completamente diferente para el transporte internacional. Un transporte internacional que respete las leyes sociales y responda a los desafíos climáticos.

En su nuevo libro Los olvidados, Peter Mertens, Presidente del PTB, defiende la creación de un centro de transporte público europeo. Este polo se encargaría de invertir en el desarrollo del transporte público ecológico. En este contexto se podrían crear miles de puestos de trabajo. Lo que permitiría el reciclaje de los trabajadores de los sectores más afectados por la crisis, como los del sector de la aviación o el sector automovilístico. Lo opuesto al modelo Ryanair, en resumen.

 

(1) El procedimiento de Renault exige que la empresa que planifica un despido colectivo organice el diálogo entre la dirección y los sindicatos. El Estado belga la introdujo tras el cierre repentino de la planta de Renault en Vilvoorde en 1997.

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