“El derecho a la salud requiere una sociedad más igualitaria" – Entrevista con Sofie Merckx (PTB)

Entrevista
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Por William Bouchardon, Le vent se lève - 20 de octubre de 2020
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Sofie Merckx es médico y miembro del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB). Nos explica la acción de Medicina para el Pueblo, una iniciativa de su partido que lleva casi 50 años ofreciendo atención médica gratuita y movilizando a pacientes y cuidadores en numerosas campañas, para el disgusto de la Asociación Médica Belga. Para ella, el derecho a la salud no se limita a la medicina curativa, sino que implica poder vivir con buena salud en todos los aspectos de la vida, incluso en el trabajo. También mira hacia atrás a la gestión de la pandemia y la actual situación política de Bélgica, ya que se acaba de formar un nuevo gobierno.

Sofie Merckx

LVSL - ¿Cuál es el programa de Medicina para el Pueblo (MPLP)?

Sofie Merckx - "Medicina para el Pueblo" es, ante todo, una red de once centros médicos a lo largo de toda Bélgica, especialmente en regiones y ciudades de clase trabajadora.

Por un lado, ofrecemos atención primaria, con médicos generales, enfermeras, dietistas, pero también trabajadores sociales, personal de recepción y administrativo... Por otro lado, también somos una organización que lucha, como dice nuestro lema, por el derecho a la salud en una sociedad sana.

Desde la apertura del primer centro de salud en 1971, hemos combinado el trabajo médico con acciones políticas, como la accesibilidad a la atención médica o la reducción de los precios de los medicamentos. Creemos que la plena realización del derecho a la salud requiere una sociedad más igualitaria. La salud es mucho más que la accesibilidad a la atención médica, también significa tener una vivienda decente, tener un trabajo y buenas condiciones laborales.

Muchas enfermedades son causadas por las condiciones de vida y de trabajo de la gente. Pensemos en el estrés, o en el burn-out. En Hoboken, por ejemplo, una de las primeras comunidades donde se instaló MPLP, había mucha contaminación por plomo y luchamos contra la fábrica que la originaba. También estuvimos muy activos en Amberes contra la construcción de una nueva autopista que aportaría más contaminación, nociva para los pulmones y causa de hipertensión. Así que siempre hemos estado activos en la construcción de una sociedad saludable.

LVSL - ¿Los pacientes que recibe en Medicina para el Pueblo son personas que renuncian a la atención y se reintegran en el sistema de salud gracias a vuestras actividades?

S.M. - En principio, nuestro sistema de salud es completamente funcional. No creamos nuestros centros para abordar un problema sistémico de exclusión. Creemos que la Seguridad Social, que es la mayor conquista del movimiento obrero después de la Segunda Guerra Mundial, es la respuesta a este problema. Este sigue siendo nuestro principio de trabajo.

Dicho esto, es cierto que tenemos en nuestros centros una mayor proporción de personas excluidas o trabajadores pobres que en otros lugares. La mayoría de nuestros pacientes caen en la última categoría. Tenemos muchas mujeres de la limpieza, carteros, empleados de supermercado, cuidadores, gente que trabaja en empleos mal pagados. Durante el confinamiento, estas personas de bajos ingresos eran las que tenían que seguir trabajando para mantener la sociedad en marcha.

LVSL - ¿Puede hablarnos de las reivindicaciones específicas de salud que llevais a cabo? Por ejemplo, la campaña sobre el precio de los medicamentos...

S.M. - La lucha por unas medicinas más baratas ha sido una de nuestras mayores campañas desde hace ya más de 10 años. El año pasado en Bélgica a una niña se le prescribió un nuevo medicamento, Zolgensma, que cuesta ¡1,9 millones de euros por inyección! Era la droga más cara del mundo. Esta droga debe administrarse rapidamente porque aporta una cura única para la AMEP (atrofia muscular espinal proximal), una enfermedad que afecta a los niños y que los deja completamente paralizados.

La historia fue muy sonada porque la investigación de esta droga revolucionaria había sido financiada en parte gracias al Teletón en Francia. Una mujer francesa que encontró el mecanismo de acción de esta terapia genética, antes de que la firma Avexis la comercializara. En los últimos años, cada vez hay más pruebas de que las patentes obtenidas mediante la investigación pública están siendo compradas por las empresas farmacéuticas, que luego realizan estudios clínicos y comercializan tratamientos a precios relativamente altos, que pagamos por segunda vez con nuestra seguridad social. De hecho, pagamos al principio y al final, y las compañías farmacéuticas obtienen enormes ganancias en el proceso. Es un fenómeno que se puede encontrar en todas partes.

 

"En los últimos años, cada vez hay más pruebas de que las patentes obtenidas mediante la investigación pública están siendo compradas por las empresas farmacéuticas, que luego realizan estudios clínicos y comercializan tratamientos a precios relativamente altos, que pagamos por segunda vez con nuestra seguridad social."

 

Estamos luchando para cambiar la forma en que se reembolsan los medicamentos, organizando licitaciones de drogas. Muchos fármacos nuevos son, en efecto, variantes de medicamentos más antiguos. Es totalmente posible poner a unos y otros a competir entre ellos haciendo compras más grandes y centralizadas, obteniendo precios más bajos. Eso ya se hace en Nueva Zelanda, por ejemplo, y por eso le llamamos modelo kiwi. En los Países Bajos, algunas aseguradoras privadas hacen este tipo de compras y logran algunos medicamentos a una décima parte del precio belga. Incluso tenemos pacientes que van a los Países Bajos para conseguir allí los fármacos: Aunque a la vuelta no reciban parte de reembolso por el sistema sanitario, les sigue saliendo más barato.

Este principio de licitación no sólo reduce el precio, sino que también elimina la influencia de la comercialización en la prescripción del medicamento. Los médicos suelen recetar los medicamentos más caros y no necesariamente los mejores. Queremos romper con esta lógica y prescribir sólo los medicamentos que realmente necesitamos, basándonos exclusivamente en criterios científicos.

LVSL - ¿Cuál fue la respuesta del gobierno belga?

S.M. - Hemos tenido, y seguimos teniendo, una cierta influencia en estos debates. Actualmente se recetan más medicamentos genéricos, lo que no sucedía antes. Sin embargo, nuestro gobierno es muy liberal y trabaja mano a mano con las compañías farmacéuticas. Por ejemplo, esas empresas envían representantes a los consultorios médicos (representantes de ventas médicas, nota del editor) para presentar sus estudios y favorecer que se prescriba su producto. Durante algunos años, Bélgica había estado aplicando un programa para enviar representantes neutrales a los médicos generales. Estaba empezando a funcionar bien, ya que uno de cada dos médicos recibía a estos representantes, y un estudio mostró incluso que los médicos que habían recibido visitas de estos representantes neutrales generalmente prescribían medicamentos más baratos y mejores. ¡Pero este programa fue detenido por la Ministra de Salud Maggie De Block hace tres años! Luego llegaron enormes ascensos en el precio de los medicamentos. Por otro lado, nos enfrentamos a un nuevo problema: Los acuerdos secretos con empresas sobre el precio. El precio sigue siendo un secreto, y nadie sabe cuánto pagamos por estos medicamenteos en nuestra seguridad social.

Medicina gratuita

LVSL - Ya que estamos hablando de asuntos financieros, cuando la gente va a sus centros, ¿reciben atención gratuita? Y, ¿cómo lo logran?

S.M. - En Bélgica, cuando vas a ver al médico, pagas unos 27 euros y tu mutua te reembolsa una parte. En nuestros centros, sólo pedimos la parte reembolsada por la seguridad social, no cobramos más tarifas. Así que es gratis para el paciente.

Después de unos años, también introdujimos sistemas de tarifa plana. Consiste en recibir del sistema de seguro social una cantidad fija por mes y por paciente registrado. El paciente viene a registrarse con nosotros y puede beneficiarse de la atención de enfermería y medicina general de forma gratuita, sin pagar por ello. Es otro sistema de financiación que ya no se basa en el pago de honorarios por servicios sino en un precio fijo, y 300.000 belgas lo utilizan, incluso fuera de MPLP. También existen criterios para ajustar el costo en relación con la carga de trabajo, por ejemplo si la persona es diabética. Esto fue práctico al principio de la crisis sanitaria, cuando ya no podíamos consultar a los pacientes por falta de equipos de protección: a diferencia de los médicos liberales a los que se paga por prestación, no tuvimos una una caída en los ingresos. Y como tenemos la información de contacto de los pacientes que están registrados con nosotros, llamamos a todos los que estaban en grupos de riesgo para saber si estaban bien, si necesitaban medicación y para ofrecerles los servicios de nuestra red de voluntarios, por ejemplo, para hacerles las compras.

MPLP Seraing

LVSL - Este sistema de precios fijos les ha llevado a un largo conflicto con el Colegio de Médicos de Bélgica. ¿Por qué el Colegio de Médicos rechaza este sistema? ¿Cómo se resolvió este conflicto?

S.M. - Medicina para el Pueblo nació en 1971, en pleno período posterior del Mayo del 68. Los pioneros de MPLP (incluyendo al padre de Sofie Merckx, el Dr. Kris Merckx, nota del editor) provenían de dicho movimiento y querían unirse a la clase obrera. Como eran personas que participaban en los movimientos de protesta, esta forma de hacer medicina estaba mal vista por la casta de médicos que tenían una visión paternalista de su profesión, y se consideraban superiores a sus pacientes.

Además, en MPLP, no se trataba de hacer pagar a la gente. En aquel momento, no había muchos excesos de honorarios. Pero a partir de la década de 1980, cuando comenzaron a recortar la atención médica, esa diferencia se hizo más significativa. Por lo tanto, para el Colegio de Médicos, hacíamos competencia desleal. Así que hubo juicios.

Otra crítica a MPLP por parte del Colegio de Médicos fue nuestra campaña proactiva de vacunación contra la gripe. ¡Supuestamente estábamos reclutando pacientes para las vacunas! Hoy en día, paradójicamente, hay un consenso a favor de esta política preventiva. No había visión de la salud pública, el doctor era visto como un hombre de negocios.

Así que desde el principio, el Colegio de Médicos no aceptó nuestra forma de trabajar. Por nuestra parte, empezábamos a ver de qué manera el Colegio de Médicos representaba los intereses de los médicos independientes que buscaban más enriquecerse que servir al pueblo, y eso no era correcto. Así que nos negamos a unirnos al Colegio y nos negamos a cotizar en el Colegio durante 40 años.

Pero mientras tanto, hubo avances a nivel estatal, incluyendo el reconocimiento de la medicina de tarifa plana en la década de 1990. Y entonces la mentalidad cambió: la gente vio que teníamos una visión de la salud pública que todo el mundo en el área de la salud debería tener. Ahora, ha pasado mucho tiempo: En términos generales, muchos médicos e incluso dentro del Colegio estiman que teníamos una buena forma de hacer medicina y que habíamos sido pioneros en ciertas áreas. Desde que nuestra forma de trabajo ha sido reconocida, hemos decidido enterrar el hacha de guerra entre nosotros y el Colegio de Médicos, aunque seguimos luchando a nivel legislativo para reformar este Colegio de Médicos.

LVSL - Usted mencionó el derecho a la salud y su vínculo con el entorno laboral, con el aire que respiramos... En concreto, ¿cómo veis el derecho a la salud de las personas que acuden a sus centros y cómo abordais sus otras luchas políticas? ¿No es una forma de abusar de la angustia del paciente?

S. M. - Nos acercamos a ellos espontáneamente. Escuchamos a los pacientes y sus problemas. No miramos la salud de una manera estrecha, sino que también hablamos de sus condiciones de vida y de trabajo. Entonces llegamos a hablar de cosas por las que podríamos pelear juntos, con los pacientes. De hecho, no tenemos una visión paternalista de la medicina. Como médicos o cuidadores, intentamos tener una relación igualitaria con los pacientes, en lugar de estar por encima de ellos.

 

"Escuchamos a los pacientes y sus problemas. No miramos la salud de una manera estrecha, sino que también hablamos de sus condiciones de vida y de trabajo."

 

Por ejemplo, hace tres años, cuando Maggie De Block decidió aumentar el precio de los antibióticos y otros medicamentos, dificultando el reembolso a los pacientes, éstos se vieron directamente afectados y lo sabían. Así que abordamos esta cuestión de forma espontánea. Hicimos una campaña con postales navideñas en las que la gente se expresaba para enviar un mensaje a la ministra. Entonces organizamos una concentración frente a su gabinete en Bruselas para dejarle las postales, y fuimos recibidos por la ministra.

También animamos a nuestros pacientes a que se unan a un sindicato en su empresa, a que vayan y hablen con los representantes sindicales cuando tengan un problema con las condiciones de trabajo, etc. Si realmente queremos cambiar este mundo, será a través de la movilización colectiva.

Hay que recordar que tenemos un vínculo con el PTB y somos muy abiertos al respecto. Hicimos una encuesta que mostró que más de 90 % de nuestros pacientes saben que tenemos un vínculo con un partido político. Del mismo modo, más de 90 % han expresado opiniones positivas sobre el hecho de que nos estamos movilizando por sus problemas. La mayoría de mis pacientes (Sofie Merckx sigue ejerciendo su profesión de médico, nota del editor) están contentos de que defienda sus derechos en el Parlamento, y antes en el ayuntamiento local de Charleroi.

Por supuesto, no todo el mundo viene a manifestarse con nosotros, se hace de forma voluntaria. No proponemos una manifestación a un paciente que tiene fiebre de 40 grados.... Por supuesto, algunos de nuestros pacientes son miembros de otros partidos y tienen otras opiniones y somos muy respetuosos al respecto. En resumen, actuamos con respeto a las opiniones de todos, pero con la idea de que debemos movilizarnos para que las cosas cambien. Se llama medicina comunitaria: tratando de hacer que la gente se mueva, tratando de dar poder a la gente.

La respuesta a la crisis de la covid-19

LVSL - Durante la crisis sanitaria, ¿cómo se movilizó, tanto Medicina para el Pueblo como el PTB?

S. M. - Para las manifestaciones, era complicado, intentamos hacer demostraciones virtuales. Pero sobre todo, junto con Medicina para el Pueblo y nuestros grupos locales del PTB, tratamos de aportar ayuda práctica. Por un lado contactamos a nuestros pacientes para organizar la solidaridad como expliqué antes. Como las escuelas permanecieron cerradas durante mucho tiempo, los grupos organizaron recogidas de ordenadores portátiles para los niños que no tenían portátiles en casa. Otros grupos hicieron máscaras de tela para la población. Además, no teníamos equipos de protección para recibir a los pacientes. Así que hicimos una compra en grupo, junto a otros médicos, para traer mascarillas de China, porque el gobierno no quería darnos.

Y también hubo falta de test. En Bélgica, tuvimos una de las tasas de mortalidad más altas del mundo en los asilos de ancianos, donde el virus llegó porque el personal de enfermería no estaba equipado. Estaba claro que todo el personal y los residentes de las residencias de ancianos debían ser examinados, pero el gobierno fue lento en encontrar a los asintomáticos para poder aislarlos. Junto a otros médicos de cabecera, fuimos los primeros en ir a hacer pruebas a las residencias de ancianos. Estuvimos desde el principio y nos organizamos para mostrar al gobierno que estas pruebas debían hacerse. Del mismo modo, hace unas semanas, dos trabajadores entraron en coma después de ser contaminados en su lugar de trabajo en AB InBev (líder mundial de la cerveza, nota del editor). Así que Medicina para el Pueblo hizo test al personal. A pesar de la mala gestión de la epidemia por parte de nuestro gobierno, esta solidaridad entre el personal sanitario y dentro de la propia población ha permitido hacer frente a esta pandemia.

Wilmès à Saint Pierre

En segundo lugar, hemos empezado a organizar eventos con distanciamiento social, como la gran manifestación de trabajadores de la salud (La santé en lutte) del 13 de septiembre. Los trabajadores de la salud belgas fueron enviados directamente al frente y luego hubo una enorme ira por la acción del gobierno. Durante una visita al hospital de Sophie Wilmès, el personal dio la espalda a nuestro Primer Ministro. Era un símbolo muy importante. Como resultado, el gobierno tuvo que negociar con los sindicatos, que obtuvieron 400 millones de euros adicionales por año para mejorar las condiciones de trabajo y aumentar los salarios en los hospitales no comerciales. Así que la gente siguió movilizándose a pesar de la crisis sanitaria, y consiguieron algunas victorias.

La crisis sanitaria ha sido mal manejada porque nuestro gobierno sólo confía en el libre mercado. Es un gran problema: las mascarillas se encargaron tarde en lugar de asegurarse desde el principio de que hubiera producción en Bélgica. El gobierno tardó meses en pedir a las empresas que las produjeran en Bélgica. Además, hay nueve ministros de salud (debido a la fuerte descentralización del país. La unidad del país es un punto esencial del programa del PTB)! Cuando les hacemos una pregunta en el Parlamento, explican las reuniones que van a tener con los otros ministros sin explicar lo que van a hacer o las decisiones que van a tomar. Es un desastre.

El segundo problema es que ponen mucho hincapié en la responsabilidad individual. Nada más acabar la primera oleada, era evidente que necesitaríamos mucho personal para hacer el seguimiento de los contactos de los casos positivos. Este sistema de protección colectiva fue completamente ineficaz, lo que hizo que hoy en día, en lugar de cuidar de los demás, cada uno se cuide a sí mismo. Se fracasó estrepitosamente. Desde la reapertura de las escuelas, hemos tenido una explosión en la demanda de test, particularmente en Bruselas. Pueden pasar dos días antes de que puedas encontrar un lugar para hacerte la prueba y luego otros dos días como mínimo para obtener el resultado, por lo que la prueba es casi inútil porque la persona es contagiosa durante siete días. En ese tiempo, podría haber infectado a otras personas. Este sistema es completamente ineficaz. Ahora estamos pagando por todos los recortes que se hicieron en los últimos años. Y sin embargo, no estamos invirtiendo en la atención de la salud. El invierno va a ser muy complicado...

El nuevo gobierno 'Vivaldi' conlleva nuevos desafíos

LVSL - Las elecciones legislativas se celebraron en Bélgica hace poco más de un año. El PTB ha progresado mucho, pasando de 2 diputados a 12, incluyéndote a ti. Durante unos meses, no hubo gobierno, luego Sophie Wilmès fue nombrada Primer Ministro. Recientemente, el 1 de octubre, un nuevo gobierno llamado "Coalición Vivaldi" fue puesto en marcha. ¿Cuál es su análisis de la situación? ¿Cree que la crisis sanitaria y la crisis económica cambiarán el juego político en Bélgica?

S. M. - La pregunta que todos se hacen es "¿quién pagará por esta crisis?" En todo el mundo, la gente dice que deberíamos gravar a las grandes fortunas. Algo inexistente en Bélgica y por lo que hemos estado peleando durante años. Hemos propuesto un "impuesto corona" excepcional sobre las fortunas de más de 3 millones de euros. Pero, en vista del acuerdo del gobierno, esto no estará entre sus tareas. Así que el asunto no está resuelto.

Otro punto importante que parece esencial es el salario mínimo. Lo vimos durante la crisis: todos estos trabajadores esenciales que tenían que seguir trabajando (asistentes de enfermería, carteros, recolectores de basura, cajeras...) están muy mal pagados, ¡11 euros por hora! Los salarios están congelados, y el acuerdo del gobierno tampoco se retracta de eso.

Esta gran coalición de siete partidos sigue en la misma línea de flexibilizar el mundo laboral que el gobierno anterior. El PTB se convirtió en la única oposición de izquierdas, los otros opositores eran o bien separatistas (la Nieuw-Vlaamse Alliantie, un partido de derecha que reclama la independencia de Flandes, nota del editor) o bien fascistas (el Vlaams Belang, un partido de extrema derecha que también reclama la independencia de Flandes, nota del editor). Al parecer, vamos a batir el récord de número de ministros una vez más. Y eso no mejora la confianza de los ciudadanos en la política. No vemos ninguna diferencia entre el antes y el después del coronavirus.

LVSL - Tenéis una gran responsabilidad como la única oposición de izquierdas. ¿Podemos esperar que los votantes sean conscientes de esto la próxima vez?

S. M. - Sí. Con el PTB, ya tenemos una gran victoria este año con el llamado "fondo de batas blancas". Le hablé de la victoria que obtuvieron tras darle la espalda al Primer Ministro, pero debe saber que los trabajadores de la salud ya estaban en la calle en los últimos años. Bajo el gobierno provisional vigente, no había un presupuesto anual sino un presupuesto votado cada tres meses en el Parlamento para permitir el funcionamiento del Estado. Esta votación se llevó a cabo un día de movilización del sector sanitario en Bélgica. Con el PTB, ya habíamos propuesto aumentar los recursos de salud, pero esto no se había aprobado. Sin embargo, esta acción el día de la segunda votación nos permitió obtener, de repente, este fondo de batas blancas de 400 millones de euros al año, que podrá crear 5.000 puestos de trabajo. Es la mayor victoria del PTB hasta ahora. Esto demuestra que el PTB no es nada sin la movilización de la gente sobre el terreno.

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