“El sector de la distribución se transforma en un verdadero far west”

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Gaston Van Dyck
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Cientos de reestructuraciones y en las tiendas Match, Smatch y Carrefour, una importante huelga espontánea en Lidl el año pasado: el sector de la distribución está viviendo una auténtica tormenta.

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“El sector está en problemas y en Carrefour no pasa nada”, explica Miriam, empleada de una tienda de Carrefour Market. “Es la guerra y la estamos perdiendo”, continúa. “Es la guerra entre Lidl, Aldi, Carrefour, Colruyt, Delhaize.... Una guerra a espaldas de los trabajadores.” Y lo mismo pasa en Match y Smatch. De hecho, la dirección tiene previsto cerrar siete tiendas Match y nueve filiales Smatch, 146 puestos de trabajo están en riesgo en las tiendas y 64 en la sede central. Todo para ahorrar dinero y competir en un mercado brutal. En Carrefour, tras la reorganización del año pasado, 400 personas perdieron sus empleos.

Un exceso de oferta en las tiendas del 215%

Miriam explica que la presión es cada vez mayor en Carrefour Market. “Ya no se le concede a nadie un contrato a tiempo completo. A nadie. La gerencia está constantemente contratando, pero con contratos de hasta 30 horas por semana como tope y de una duración máxima de dos años. Con este tipo de contrato no podemos planificar un futuro. ¿Quién querrá seguir con este trabajo? Para nosotros, que tenemos antigüedad, es muy difícil soportarlo. Hay muchos casos de agotamiento. El ambiente del Carrefour Market hoy en día no tiene nada que ver con el de la era Hiper. Ahorran dinero en todo. Antes, recibíamos 25 euros por nuestra ropa de trabajo. Hoy nada y cuando les preguntamos, nos responden: "Eso era en tiempos de los Hipermercados, ahora es el Carrefour Market".”

El secretario sindical Erik Dirkx (BBTK, sindicato social-demócrata del sector público) también señala que las grandes cadenas minoristas están librando una guerra entre sí literalmente. “Todas las grandes cadenas tienen tiendas en Bélgica y, sin embargo, se siguen abriendo más. En algunas ciudades de apenas diez mil habitantes, hay hasta ocho marcas diferentes. Es demasiado. "A veces la situación se descontrola", dice la página web retaildetail.be, la web "de los minoristas, comerciantes y de todos los implicados en el comercio minorista", en un artículo dedicado a la llegada a Bélgica de la cadena holandesa Jumbo. De las cinco tiendas que la cadena tiene previsto abrir en Bélgica en los próximos meses, una de ellas estará situada en el municipio de Pelt, justo al lado de Albert Heijn y Aldi, mientras que un poco más lejos, encontramos a Alvo, Colruyt, Delhaize, Peltri y Lidl. Según los cálculos de RetailSonar, una vez que se abra esta nueva tienda, la tasa de saturación en la zona alcanzará el 215%. La competencia será extremadamente feroz.”

En Albert Heijn, la mitad de los empleados son temporales o estudiantes

Si la competencia es la esencia misma del capitalismo, aquí nos enfrentamos a una verdadera selva. Para Erik Dirkx, “el sector se está transformando en el lejano oeste, todo está permitido. Apertura de domingos, trabajos flexibles y estudiantes que trabajan hasta 500 horas al año, de manera que la mayoría de las tiendas en domingo funcionan principalmente con estudiantes. En Albert Heijn Bélgica, la mitad de la plantilla está formada por trabajadores temporales o estudiantes. Y con la llegada del comercio electrónico, también aparece el trabajo nocturno. Con toda esta flexibilidad, el gobierno se ha asegurado de que los más cow-boys del sector ganen la batalla y que los demás desaparezcan. Antes en la mayoría de las grandes cadenas era posible celebrar acuerdos relativamente "justos", pero estas cadenas hoy están en desventaja competitiva, mientras que las nuevas, a las que nada les importa, parten con ventaja.” En el sector, existe la preocupación de que la llegada de Jumbo al mercado belga exacerbe la guerra entre las distintas marcas y que, una vez más, sean los trabajadores quienes paguen el plato. Como dice el proverbio africano, "cuando los elefantes luchan, es la hierba la que acaba pisoteada".

¿Y qué hace el gobierno? Para Erik Dirkx, “el gobierno sólo aumenta la flexibilidad”. “En la zona donde vivo”, continúa, “un supermercado informa a sus estudiantes el viernes, a través de un grupo de WhatsApp, que necesitará dos sustitutos para el fin de semana, por ejemplo. Los que más rápido responden se quedan con el trabajo. Los contratos a la carta, también conocidos como "contratos de 0 horas", que se crearon en los Países Bajos, también han llegado. Son ilegales, pero el gobierno hace la vista gorda. Ya no podemos hablar de economía racional, todo esto es puramente ideológico, es el inicio de una economía que funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Las huelgas espontáneas en Lidl, o el comienzo de un contrapoder

¿Qué hay que hacer para garantizar que los empleados, especialmente las mujeres de este sector puedan volver a tener derecho a un salario decente y a unas condiciones de trabajo decentes? Para Erik Dirkx, “los sindicatos están tratando de establecer un contrapoder en la base. Pero no es fácil. Aunque la tasa de sindicalización en el sector es bastante alta, es difícil movilizar a las personas e involucrarlas en acciones porque trabajan de forma aislada. Hema, por ejemplo, tiene alrededor de 100 tiendas, pero la mayoría de las veces sólo trabajan cinco o seis personas en cada tienda, muchas temporales o eventuales. Para que la base reaccione, por lo general la copa debe estar muy llena, como sucedió en Lidl el año pasado, cuando el personal hizo huelgas espontáneas y se desató un verdadero maremoto en prácticamente todas las tiendas Lidl del país. Al final, los trabajadores ganaron la batalla y lograron que la gerencia contratara más personal.También estamos intentando firmar los acuerdos más apropiados posibles a nivel sectorial y, con estos acuerdos, estamos intentando obligar a los cow-boys del sector a garantizar unas condiciones de trabajo humanas en sus almacenes.”