"En 200 años, los arqueólogos se preguntarán cómo nuestro mundo pudo acabar así."

Entrevista
Author
Livia Lumia y Michaël Verbauwhede
solidaire.org

La tinta del acuerdo del nuevo gobierno no tuvo tiempo de secarse cuando la pandemia de coronavirus entró en su segunda ola. Para hablar sobre ello, Solidaire se reunió con el portavoz del PTB. También es una oportunidad para profundizar en la nueva situación política que se abre con el Vivaldi (que reúne a las 4 grandes familias políticos, como si se tratase de las 4 estaciones: liberales, socialdemócratas, demócratas cristianos y verdes).

La reunión no tiene lugar en una cafetería de Lieja - desgraciadamente están cerradas, la pandemia obliga - , si no en La Braise, el local del PTB en Lieja. Raoul Hedebouw nos recibe, siempre armado con sus bromas. A pesar de la gravedad de la situación, "Raoul", como se le conoce en la calle, sigue más decidido y optimista que nunca. Y con una sonrisa omnipresente.

Ante esta segunda ola, ¿está mejor preparado el nuevo gobierno que el anterior para luchar contra el coronavirus?

Raoul Hedebouw. Sí y no. Sí, porque hay diferencias significativas en el acuerdo Vivaldi, como la decisión de invertir 1.200 millones de dólares adicionales en atención sanitaria. Les recuerdo que este dinero se logra gracias a una enmienda presupuestaria del PTB, junto al movimiento social de batas blancas que ya estaba activo antes de la crisis de la corona. Así que este logro es una buena noticia.

Esto por el "sí". ¿Y el "no"?

Raoul Hedebouw. No, porque hasta ahora, a los hospitales no ha llegado ni un sólo euro. Pero hay una emergencia. Y por eso el sector de las batas blancas se moviliza una vez más: "tenemos los guantes, pero no las manos" cantan. Tenerlas significa que vengan ya. Y no en 2021 como dice Frank Vandenbroucke, el nuevo Ministro de Salud.

Esta segunda ola, ¿qué significa, políticamente?

Raoul Hedebouw. En primer lugar, la constatación del fracaso. Dijimos que íbamos a aprender de la primera ola. Pero estamos en el punto de partida. No estoy de acuerdo con quienes dicen que es culpa de los ciudadanos. Los políticos que dicen eso tratan de ocultar su propia responsabilidad. En primer lugar, el poder político el que tiene una importante responsabilidad. ¿Por qué en Bélgica tenemos que esperar cinco días para obtener los resultados de las pruebas, mientras que en China, 7,5 millones de personas se hacen la prueba en tres días? ¿Por qué en los países asiáticos, hoy en día, la gente sabe cómo vivir más o menos normalmente? ¿Por qué la gente puede ver a sus familias allí? ¿Y por qué no es posible en Europa? No porque el virus que circula en China sea diferente al de aquí... No, es porque las políticas han sido distintas. Nuestro sistema de rastreo de pruebas y contactos fue un absoluto fracaso. Y esa es una de las dos grandes diferencias con el modelo aplicado en China, Corea del Sur o Japón.

¿Y la segunda gran diferencia?

Raoul Hedebouw. Esa es la cuestión de la línea del frente. En Kerala, India, cada barrio tiene su propio centro de salud con un equipo multidisciplinario: psicólogos, trabajadores sociales, médicos. Están haciendo prevención. Conocen su vecindario como la palma de su mano e intentan que la gente no se enferme. Son los que siguen a la población. Aquí, nos vemos obligados a apoyarse en call centers anónimos. ¿Cuántas personas estaban a cargo del seguimiento de los contactos de las enfermedades antes del covid en Bélgica? Dos funcionarios por provincia. No es serio. Peter Mertens, el presidente del PTB, lo explica en su último libro, Se han olvidado de nosotros: en vez de cerrar los ojos a las experiencias de los países asiáticos, aprendamos de otros pueblos. Tengamos la humildad de observar que el capitalismo europeo no es capaz de resolver problemas.

Ha sido muy crítico con el nuevo gobierno. ¿No deberíamos darle una oportunidad?

Raoul Hedebouw. Creo que el Sr. De Croo, el nuevo Primer Ministro, tenía miedo de que la gente olvidara que continúa el gobierno anterior, de derechas,Nota del editor... No se cuestiona ninguna de las medidas principales del gobierno a la sueca, como la pensión a los 67 años, el cambio de impuestos, el salto del índice de precios de consumo, la congelación salarial...

De Croo quiere privatizar los ferrocarriles, pero mucha gente dice que no sucederá con un ministro de Transporte de Ecolo. La ley de 1996 sobre congelación salarial no se odificó, pero algunos piensan que como está dentro del campo de responsabilidad de un ministro socialista, se logrará solucionar ¿Quién está realmente a cargo en este gobierno?

Raoul Hedebouw. La secuencia actual es interesante. En los años 90 y 2000, hubo muchos menos debates ideológicos de este tipo. Básicamente, las cuatro familias tradicionales (y la N-VA( partido nacionalista flamenco), están totalmente de acuerdo en cumpliar las políticas liberales europeas. El PS aprobó la ley de moderación salarial incluso cuando el MR no estaba en el gobierno: era el gobierno de Dehaene, con socialistas y socialistas cristianos (CD&V y cdH). La competitividad ("el problema es que los salarios son demasiado altos") se integra en la izquierda tradicional como parte de su ADN.

¿Y el PBT viene a interrumpir esto?

Raoul Hedebouw. Lo interesante en Bélgica es que en el año 2020, por primera vez en 30 años, hay una oposición a la izquierda de la izquierda, presente en la opinión pública, en el Parlamento, en los medios de comunicación y sobre el terreno. Este es un hecho nuevo, que obliga a los partidos tradicionales de izquierdas a sostener una retórica que no habrían sostenido en la década de los años 2000. Ecolo y Groen no tuvieron que dar muchas explicaciones en 2003 cuando implementaron la liberalización de los ferrocarriles. Porque el PTB no era lo suficientemente fuerte para imponer su punto de vista en la opinión pública. Básicamente, la izquierda tradicional no aplicará una verdadera política de izquierdas, como no ha hecho en los últimos treinta años. Pero como cuestión de mantener la apariencia, necesita justificarse. Y esto se pone interesante. Este debate ayuda a sensibilizar a todos los sectores de la población que desean movilizarse por el progreso social.

Sin embargo, cuando escuchamos a los partidos tradicionales, tenemos la impresión de que todos están de acuerdo en que los ricos deben pagar...

Raoul Hedebouw. El impuesto sobre el patrimonio no se ha debatido en Bélgica desde hace 30 años. Cada vez que hay negociaciones para formar gobierno, se olvida este punto. Pero esta vez, necesitan tener algún tipo de símbolo que responda a un electorado de izquierdas (que supera al electorado del PTB, por lo que estoy encantado) que diga : "tienes que conseguir el dinero de la gente más rica." Por primera vez, vemos un intento oficial de recaudación. Vimos a todos los partidos decir que habrá un impuesto sobre la riqueza. "No preguntes demasiado sobre cómo y por qué... El contenido es secundario, pero habrá uno." Nos pusimos a investigar para averiguar en qué consistía.

¿Entonces, qué aportará?

Raoul Hedebouw. Lo que proponen es un ingreso extra de 300 millones de euros. En Bélgica, el 1 % más rico tiene un patrimonio de 500 mil millones. Haz la cuenta: 300 millones sobre 500 mil millones es un impuesto del 0,06 %. Es ridículo. Y, esto, nadie podía negarlo en la coalición Vivaldi. Se anuncia un déficit presupuestario de 24.000 millones de dólares, con la crisis covid. Aún así, hay una pregunta simple: ¿De dónde sacamos el dinero? ¿De los servicios públicos? ¿De los trabajadores mediante la creación de impuestos adicionales? Nuestro impuesto a los millonarios es una solución.

Hoy tenemos un gobierno con tantas mujeres como hombres. ¿Una señal de progreso?

Raoul Hedebouw. Es algo positivo. También lo es el hecho de que una mujer sea la presidenta del Parlamento. De hecho, apoyamos la candidatura de Éliane Tillieux, miembro del Partido Socialista. Porque es una señal importante. Pero espero que no se quede en los símbolos. El tema de la pensión es importante.

Los famosos 1500 euros de pensión... ¿Entonces serán brutos o netos?

Raoul Hedebouw. Cuando nos encontrábamos con la gente en la calle que firmaba nuestra propuesta de ley de iniciativa ciudadana por la pensión de 1500 euros, nos decían: "Los queremos netos y no brutos. Y ahora. " Ese es el problema. El gobierno dice: "Serán 1580 euros brutos. " Es el número en el que se pusieron de acuerdo los partidos políticos. Todo lo demás son habladurías. ¿Y en neto cuánto verá la gente? 1.450 euros. Acto seguido, se comprometen a lograrlo para el 2024. Sin embargo, con una tasa de inflación del 1,5 al 2 % (según proyecciones del Banco Central Europeo), equivaldrá a un poder adquisitivo de 1365 euros. Así que, no, no es lo mismo. Y para acabar, para relacionarlo con el tema de la mujer, la pensión de 1.500 euros prometida por el gobierno se obtendrá después de 45 años de trabajo. Sin embargo, 9 de cada 10 mujeres no llegan a los 45 años de carrera. Esta desigualdad debe corregirse. Pero ni una sóla palabra sobre esto en el acuerdo del gobierno Vivaldi...

Otra cuestión importante: la pensión a los 65 años.

Raoul Hedebouw. Vivaldi tampoco se retracta de esta medida del gobierno anterior. Sin embargo, tres semanas antes de las elecciones, los partidos que se proclaman "de izquierdas", en voz de Elio Di Rupo por el PS, y de Meryame Kitir por el sp.a, habían fijado como punto de ruptura el regreso a la pensión a los 65 años ... Para quedar en nada.

¿Quizás se enfrentaron a la lógica de las correlacciones de fuerza en el gobierno?

Raoul Hedebouw. Todos los testimonios concuerdan: el regreso a la pensión a los 65 años no se ha abordado ni una sola vez en 500 días de negociaciones. Esto es inaceptable.

Paul Magnette, el presidente del PS, todavía dice que quienes se emplearon en trabajos pesados podrán lograr la jubilación antes...

Raoul Hedebouw. Utiliza el mismo argumento que Daniel Bacquelaine (ex ministro de pensiones): "No todos tendrán que trabajar hasta los 67 años. Habrá muchas excepciones. " Es obvio que trabajar hasta los 67 años es inaceptable para la gente. Porque ante la muerte, no somos iguales. Un trabajador sin título universitario vive en promedio 15 a 20 años menos que alguien con un título universitario. Mi padre, que es un trabajador de la siderurgia, por ejemplo, ve cómo se jubilan sus colegas con problemas de corazón, etc. No somos iguales ante la muerte, en nuestras carreras, en la escuela, etc. Pero hay más. En el gobierno anterior, había un dosier adicional: el de los trabajos duros. Es decir, el de los trabajos que se iban a considerar como difíciles. Y ese dosier no existe en el acuerdo de Vivaldi. No hay garantía alguna para poder definir estos trabajos extenuantes. Y por mi parte, creo que la respuesta es muy clara: a los 67 años, todos los trabajos son duros.

¿Pero un gobierno sin la N-VA no es un alivio?

Raoul Hedebouw. Me alegro de que el plan del PS y la N-VA de formar un gobierno no haya dado frutos. ¿Pero por qué? Porque el pegamento que mantuvo unido este acuerdo fue una sobre-regionalización de muchas competencias, como la justicia, la sanidad, o partes claves de nuestra seguridad social. Está claro que el PS fue muy lejos en su acuerdo con la N-VA y que acabó siendo una verdadera amenaza a la solidaridad y a la unidad de nuestro país. Así que me alegra ver que este proyecto se ha venido abajo.

¿Pero la división del país, no va en el "sentido de la historia", como defiende la N-VA?

Raoul Hedebouw. En política, no hay sentido de la historia. En política, se crea historia. El día que se creó la Seguridad Social, fue contra la corriente de la historia, ya que estaban sacando del mercado el 25 % del producto interno bruto. Para la visión liberal, se estaba retrocediendo en la historia. Pero para nosotros, iba en la dirección de la historia del movimiento popular. No hay un sentido de la historia "por encima de la refriega". Hay un sentido de clase en la historia.

Al criticar al gobierno, ¿no se pone el PTB en el mismo barco que la N-VA y el Vlaams Belang (partido de extrema derecha en Flandes)...?

Raoul Hedebouw. Precisamente, debemos criticar a Vivaldi. Es una ilusión creer que Vivaldi, que continuará la política de austeridad del gobierno anterior, ganará la lucha contra la extrema derecha. Pero al mismo tiempo, no tenemos nada que ver con esta oposición separatista cuya respuesta ante cualquier problema del pueblo son "los valones". O "los inmigrantes". El PTB es el antídoto para este discurso de odio. Queremos unir a la gente. Somos una izquierda solidaria. Somos una izquierda que cree en la identidad de clase del pueblo. Todos juntos, contra el 1 % más rico. Entre el bloque de Vivaldi y el de los separatistas y el odio, el PTB es el bloque de la oposición de izquierdas, de la solidaridad. Y también vamos a criticar al bloque del odio. Nuestra primera intervención en el Parlamento sobre Vivaldi fue criticar a la NV-A y al Vlaams Belang, en particular por el hecho de que todos apoyan la ley de congelación salarial. En el Parlamento, tradicionalmente, los miembros del Parlamento se paran en el centro y critican al gobierno que está en frente. Pero aquí, por primera vez en mucho tiempo, vimos un partido como el PTB dar patadas laterales a la derecha (risas). Impresionó a muchos observadores...

Cuando el PS fue a negociar con la N-VA, ¿fue más bien una opción táctica, sabiendo que no habría acuerdo en ese momento, o hay realmente una voluntad por parte del PS de avanzar hacia la regionalización?

Raoul Hedebouw. Ha habido un verdadero giro en la dirección equivocada en el liderazgo del PS: la aceptación del marco confederal al que la N-VA quiere llevarnos. Llegaban muy lejos en las negociaciones. No estaban haciendo un movimiento táctico. Esto se explica por el creciente trasfondo regionalista entre los líderes del PS, en particular Pierre-Yves Dermagne, el actual Viceprimer Ministro, el líder del PS en el gobierno. No es una muy buena señal. Es una ilusión creer que replegándose sobre la tierra natal resolverá el difícil problema de la necesaria correlación de fuerzas a crear a nivel nacional e internacional contra las finanzas y las poderosas fuerzas capitalistas. Hoy en día, el capitalismo se está estructurando a escala europea. Mira a los trabajadores de Ryanair: ganaron el año pasado porque estuvieron activos en cinco o seis sitios europeos al mismo tiempo. La dificultad actual para nosotros en la izquierda es reunir las fuerzas a nivel europeo y nacional. Y también poder influir en las regiones que a veces están menos a la izquierda.

Pones mucho énfasis en los "puntos de ruptura". ¿Qué significa eso?

Raoul Hedebouw. Un punto de ruptura, para las fuerzas de izquierda, es un concepto importante. Es un punto en el que vamos a cristalizar la correlación de fuerzas social. Sabemos que no podemos conseguir el 100 % de nuestro programa, pero fijamos un punto de ruptura si hay una movilización popular sobre un asunto. No vamos a aceptar menos de lo que pide. Cuando escucho a Paul Magnette decir que este regreso a la pensión a los 65 años era un simple símbolo... Puedes ver que no entiende lo que significa un punto de ruptura para la izquierda. El punto de ruptura en el 1936 eran las vacaciones pagadas : las queríamos. Y sabemos que algunos sectores ya tenían sus vacaciones pagadas. Pero, llegado el momento, esta conquista social se cristaliza en una demanda interprofesional para todos los trabajadores, para que se convierta en ley.

¿Cómo logramos estos avances sociales?

Raoul Hedebouw. Construyendo un contrapoder. En las calles, en los barrios, en las empresas, a través de la movilización sindical y ciudadana. Y un contrapoder con un partido como el PTB, que encarna esta ruptura con el sistema capitalista dominante, y que crece sobre el terreno, pasando de 10.000 a más de 19.000 miembros en pocos años.

¿Es posible lograrlo desde la oposición?

Raoul Hedebouw. El mundo del trabajo debe construir su correlación de fuerzas, para salir a buscar victorias. Como el año pasado con el "Fondo de Batas Blancas". Esto demuestra que es posible ganar cosas también en la oposición. Es importante. La historia popular de nuestro país nos lo demuestra. No había mayoría en el Parlamento a favor del sufragio universal cuando se inició la lucha por lograrlo. ¡Sólo había gente rica en el Parlamento!

¿Podemos esperar movilizaciones en los próximos años? ¿No habría sido más fácil sacar a la gente de las calles si tuviéramos a la N-VA en el gobierno?

Raoul Hedebouw. No lo creo. No hubo diferencia cualitativa en la movilización entre el gobierno de Di Rupo (2011-2014) y el de Michel (2014-2019). El gobierno de Di Rupo también conoció grandes manifestaciones, como contra la congelación salarial, o la jubilación. Esta es una de las cualidades de los sindicatos en Bélgica. Por supuesto, hay un lobby político. Pero cuando se trata de defender los intereses de los trabajadores, podemos ver que no hay compromiso. El desafío es más bien encontrar las formas de movilización en tiempo de covid. Pero el acuerdo de Vivaldi aún no se había firmado y ya había movilizaciones sindicales el 28 de septiembre. Así que, por este lado, tengo confianza en nuestro movimiento popular.

La crisis de la salud también se está convirtiendo en una crisis social. Muchas empresas están despidiendo gente. ¿Cómo salimos de esto?

Raoul Hedebouw. En primer lugar, muchas empresas han obtenido millones de beneficios en los últimos años. Han estado acaparando dinero. Me parece lógico que el Estado les pida que asuman la responsabilidad colectiva ante los desafíos sociales actuales. Esto puede hacerse, por ejemplo, reduciendo las horas de trabajo en ciertas empresas. Tomemos a Sodexo como ejemplo. Una empresa que decide despedir a 380 trabajadores cuándo reduciendo el tiempo de trabajo de 38 a 34 horas semanales salvaría todos esos empleos. Sin embargo, Sodexo obtuvo una ganancia de 1.300 millones en 2019.

Pero no es suficiente. También hay que crear nuevos puestos de trabajo.

Raoul Hedebouw. Creo en la iniciativa industrial pública. Hay áreas de empleo que el mercado no podrá resolver. En su libro, Peter Mertens propone un Plan Prometeo, un plan de inversión pública en 4 áreas: energía, transporte, digital y salud. Debemos invertir masivamente en estos sectores de futuro, que crearán miles de empleos.

El impuesto a los millonarios, el Plan Prometeo, la reducción colectiva del tiempo de trabajo: ¿Es ese el mundo para Raoul Hedebouw?

Raoul Hedebouw. No sólo para mí, sino para las poblaciones. Estoy seguro de que dentro de 200 años, los historiadores dirán: " Hubo un tiempo en que vivimos bajo el capitalismo. El beneficio decidía adónde iban los recursos en la sociedad, no para satisfacer las necesidades de la gente, sino para obtener más beneficios." Y la gente dirá que estábamos locos. Los arqueólogos se preguntarán cómo podía funcionar nuestro mundo (risas).

¿Pero qué hacer hoy?

Raoul Hedebouw. La gente está enfadada. Y algunas personas quieren dirigir esa ira hacia los inmigrantes. En los años 30 vimos lo que podía crear. Nosotros, en la izquierda de la izquierda, tenemos una importante responsabilidad: orientar la ira de la gente hacia la cima. Hacerles tomar conciencia sobre los responsables de la crisis: los multimillonarios, los especuladores. No pidas que el PTB se convierta en un partido como el resto. De lo contrario, ¿quién quedará para la gente , para traer esperanza? Cuando la izquierda traicionó sus principios el Vlaams Belang echó raíces en los barrios obreros de Amberes. Cuando la izquierda acompañó al liberalismo en los años 90 los barrios populares del norte de Francia abandonaron su voto de izquierdas, en favor del Rassemblement National. Y sigue pasando actualmente. Y ahí, tenemos una importante responsabilidad como partido político.

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