"Es culpa de China" la extrema derecha y su estrategia de chivos expiatorios

Análisis
Author
Dirk De Block
Solidaire.org

Inspirada por Donald Trump, la extrema derecha de todo el mundo ha adoptado el mismo lema “El coronavirus es culpa de China” y “China debe pagar”. Tras una primera campaña conjunta contra el pacto de las Naciones Unidas sobre la migración, la red de extrema derecha coordina ahora ataques contra China.

China masks

Durante la primera fase de la crisis del coronavirus, la extrema derecha tuvo dificultades para posicionarse en relación a la crisis sanitaria. En Francia, Marine Le Pen cayó un 3 % en las encuestas al comienzo de la crisis. En Italia, Matteo Salvini, responsable de numerosas medidas de austeridad en el gobierno anterior, vio cómo su popularidad caía un 10%.

En las últimas semanas, sin embargo, la extrema derecha ha encontrado una nueva narrativa común. “El coronavirus es culpa de China”. Y “China debe pagar”. En Bélgica, el partido fascista Vlaams Belang también está dispuesto a dedicar los medios financieros que sean necesarios para difundir el mensaje anti-chino en Flandes. El partido no dudó en patrocinar anuncios de Facebook como “No olvidemos, no perdonemos : China mintió acerca del virus”, y “Dejemos de depender de China”. Este repentino interés en China forma parte de una campaña internacional que la extrema derecha, a instancias de Donald Trump, está llevando a cabo también en Europa. Tras una primera campaña conjunta contra el pacto de las Naciones Unidas sobre la migración (también conocido como "Pacto de Marrakesh"), la red de extrema derecha está realizando ataques coordinados contra China.

No defiendas a Trump. Mejor critica a China.

El objetivo más inmediato de la campaña de Trump contra China es ganar las elecciones. De hecho, la desastrosa reacción del Presidente de los EE.UU. a la crisis del coronavirus le costó caro en términos de credibilidad. Debido a su lentitud en la aplicación de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el país ha pagado un alto precio por el virus: se han registrado más de 100.000 muertes y colas kilométricas en los puntos de distribución de alimentos. Además, Trump se enfrenta a una creciente protesta social. Un documento oficial del Partido Republicano describe la estrategia de (re)elección de Trump así: "No defiendas a Trump. Mejor critica a China". Marie-Cécile Naves, directora de investigación del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), resume la situación en el diario belga Le Soir. Para Donald Trump, criticar la gestión del Covid-19 por parte de la OMS y acusar a la organización de haber pactado con China equivale a decir que la OMS y China son responsables por la crisis. Está buscando chivos expiatorios para silenciar las críticas a su desastroso manejo de la pandemia.

Esta guerra propagandística da lugar a noticias falsas y teorías conspirativas. Docenas de estudios autorizados realizados por virólogos, biólogos, la OMS e incluso los propios servicios de seguridad de Trump ya han refutado la afirmación de que el virus fue creado en el laboratorio. Sin embargo, el inquilino de la Casa Blanca sigue sacando a la luz estas teorías, con el apoyo de una red internacional de extrema derecha. En todo el mundo, los políticos de extrema derecha repiten el mismo lema : es culpa de China. En Brasil, un ministro del gobierno de Bolsonaro llegó a afirmar que el coronavirus era parte de un plan chino para la dominación mundial.

social distancing is communism

Proteger a las multinacionales americanas a toda costa

A medio plazo, esta campaña contra China tiene como objetivo proteger a las multinacionales y a los accionistas durante la peor crisis económica desde 1929. Hay cada vez menos dudas de que no todos estémos en el mismo barco. El 1 % más rico no está siendo " tan afectado por la crisis " como afirma el político Theo Francken de la N-VA (Nueva Alianza flamenca, nacionalista de derecha. Los multimillonarios son el único grupo de la sociedad que se han enriquecido colectivamente pese a la crisis... o más bien debido a ella.

 

El plan de rescate de Trump ha mobilizado más de 4 billones de dólares para rescatar, en primer lugar, a las grandes empresas. Sin embargo, la creciente protesta social en los Estados Unidos es cada vez más crítica con este cheque ofrecido a las multinacionales. Hay cada vez más llamamientos a favor de un plan de rescate para los trabajadores y, tanto en Europa como en los Estados Unidos, la idea de que los multimillonarios contribuyan a través de un "Impuesto Covid" gana terreno.

Una campaña que culpe a China por la crisis del coronavirus es, por lo tanto, una cortina de humo para proteger a los ultra-ricos. De hecho, al culpar a China por la pandemia del coronavirus, Donald Trump concluye que este país también debería asumir el costo financiero. Y por eso insiste en su mensaje: "Make China Pay", “Hagamos que China pague”. 

Para lograr sus objetivos, está considerando la posibilidad de aumentar aún más los aranceles aduaneros sobre los productos chinos. Esta campaña anti-China encaja perfectamente con la guerra comercial que Washington ha estado librando desde hace algún tiempo. El lema "Make America Great Again" fue destinado a enseñar a los trabajadores estadounidenses a odiar a China, en lugar de exigir explicaciones sobre por qué Donald Trump fue tan lento en la aplicación de las directrices de la OMS.

La revista alemana populista de derecha Bild publicó el titular "Lo que China ya nos debe" y calculó que China debería pagar 150 mil millones de euros a Alemania. El presidente del partido de extrema derecha español Vox también quiere que China pague por lo que el partido, como Donald Trump, llama reiteradamente el "virus de Wuhan".

En Flandes, el sitio web de noticias de extrema derecha Doorbraak ha traducido ingeniosamente "Make China Pay" por "China debe pagar por la crisis del coronavirus". Doorbraak incluso aboga por un 'impuesto Covid' sobre los bienes fabricados en China y no sobre los multimillonarios. El Vlaams Belang ha contribuido activamente a la difusión de dicho artículo. Con esta campaña contra China, la extrema derecha quiere proteger a los ultra-ricos, como se demostró claramente en el comportamiento del Vlaams Belang en el Parlamento cuando votó en contra de una propuesta para gravar a los multimillonarios con un impuesto Covid.

La Guerra Fría de Donald Trump contra China

La campaña contra China también tiene un objetivo estratégico. Se trata de preparar las mentes para una guerra fría contra el "enemigo estratégico" de América. Desde hace veinte años las fuerzas más reaccionarias y agresivas del establishment estadounidense están convencidas de que los Estados Unidos deben luchar contra China para mantener su hegemonía mundial.

Las primeras estrategias anti-chinas fueron desarrolladas bajo la presidencia de George W. Bush por el think tank Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC). Uno de los ideólogos de la época fue Samuel Huntington, autor del "Choque de Civilizaciones", un libro que se utilizó para justificar las guerras en el Medio Oriente. Huntington afirmó que estas guerras no tenían como objetivo controlar el petróleo o las materias primas. Argumentó que los conflictos eran inevitables porque la civilización occidental era incompatible con la musulmana. Lo que es menos conocido es que consideraba igual de inevitable un conflicto con China, ya que la civilización china, basada en el confucianismo (proveniente del filósofo Confucio), tenía valores y normas diferentes de las de la civilización occidental.

Barack Obama, por su parte, elaboró la estrategia del "Giro hacia Asia", que desplazó la atención de los Estados Unidos del Oriente Medio hacia el Extremo Oriente y que hoy ha sido asumida por el "Committee on the Present Danger : China" (CPDC, "Comité sobre el peligro actual : China"). Este comité reúne a ex funcionarios de la CIA, ex líderes militares, representantes de la industria armamentista, ONG, aliados internacionales, periodistas conservadores y expertos en medios de comunicación, incluyendo a Steve Bannon, ex consultor de ultraderecha de Trump, quien impulsó su creación.

Según el CPDC, China representa una amenaza militar, económica e ideológica para los Estados Unidos que debe ser combatida. Para encontrar las tropas de choque que liderarán la lucha en el terreno, el comité puede contar con la red de extrema derecha que Bannon está estableciendo. Bannon siempre aplica las mismas tácticas. Primero impulsa campañas de ultraderecha en las redes sociales para allanar el camino. Luego, unos medios de comunicación y opinólogos relativamente respetables pero de extrema derecha recogen esta argumentación, o por lo menos plantean el tema y inician una controversia, que finalmente acabará llegando como tal a los principales medios de comunicación.

Esta campaña antichina de la extrema derecha está contribuyendo a un rápido aumento del racismo antichino en todo el mundo. En una semana se denunciaron más de 600 casos de abuso físico y verbal contra personas de origen chino. Estas personas fueron insultadas, golpeadas, apuñaladas o abusadas de alguna manera. En algunas escuelas, incluso se ha negado a los estudiantes chinos el acceso a las aulas. Desde enero, el número de americanos que ven a China como un enemigo se ha triplicado. En Europa la extrema derecha también está retratando a China como un enemigo. Por ejemplo, en España, algunos miembros del partido de extrema derecha Vox han difundido mensajes racistas contra los ciudadanos chinos y los turistas chinos en España. En Bélgica, el Vlaams Belang presentó recientemente en el Parlamento resoluciones en las que se cuestionaba la pertenencia de China a instituciones internacionales como la OMS.

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La lógica de guerra fría de la extrema derecha : no en nuestro nombre

Los progresistas de todo el mundo deben ser conscientes del peligro de la lógica de Guerra Fría a la que Trump y sus tropas de extrema derecha quieren empujarnos. Debemos defender una alternativa social y solidaria frente a su visión y estrategias.

La solidaridad internacional contra el egoísmo

La solidaridad internacional y la existencia de la OMS como organización internacional es una piedra en el zapato de la extrema derecha. Por otro lado, el coronavirus es una pandemia, que por definición no se detiene en las fronteras. Si un país pierde la lucha contra el virus, todos los demás pierden también. Esta lógica va totalmente en contra del nacionalismo y del principio de "nuestro país primero" tan alabado por la extrema derecha. Es absurdo creer que los Estados Unidos, u Occidente, ganarán si China pierde.

Esto dos puntos de vista también chocaron en la última Asamblea General de la OMS: tanto China como la Unión Europea reclamaban una vacuna pública y de acceso universal. Pero Trump se opuso y se aferró a su principio de "America First".

Austericad o invertir en un sector sanitario fuerte

Además, para la OMS, tener un sistema de salud altamente desarrollado es un factor esencial en la respuesta a la pandemia, y esto también va totalmente en contra de la visión de Donald Trump, quien está decidido a socavar la seguridad social y el seguro médico universal. En 2014, el presidente de Vlaams Belang, Tom Van Grieken, también abogó en el programa de su partido por ahorrar 4.400 millones de euros en el gasto real en salud.