Raoul Hedebouw "Los precios deben bajar, Engie debe pagar"

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"Se trata de expresar nuestra rabia, pero también de recrear la esperanza". El presidente del PTB, Raoul Hedebouw, en su discurso en ManiFiesta 2022, hizo un llamamiento a todo el mundo para que actúe contra las elevadas facturas energéticas y contra el gobierno que se pone del lado de las multinacionales. A partir del 30 de septiembre, el PTB organizará una jornada semanal con los "Viernes de la ira".

Raoul Hedebouw,
Ostende, 17 septiembre 2022

speech

Queridos/as camaradas, queridos/as amigos/as

Es un placer encontrarles hoy en esta magnífica fiesta de la solidaridad que es Manifiesta. Somos miles los que estamos hoy aquí para decir que juntos, desde las cuatro esquinas del país, jóvenes y no tan jóvenes, mujeres y hombres, de todos los orígenes, queremos construir otro mundo: un mundo que anteponga las personas a los beneficios.

No puedo empezar de otra manera que no sea con los testimonios. Cada vez me llegan más: "Raúl, mis recibos han subido a 850 euros al mes, ¿cómo puede ser que estos políticos piensen que puedo pagar estas cantidades?" "Hola Raúl, acabo de recibir un correo electrónico de mi compañía energética. Propone aumentar mi recibo de gas y electricidad a 1.100 euros al mes. ¿En qué mundo viven?" Cada vez hay más personas trabajadoras que se ven abocadas a la pobreza.

Me conmovió un mensaje en particular. Deben saber que este año es especial para mí por la entrada de mi pequeño Pablo en infantil y de Esteban en primaria. Un momento intenso para nuestros hijos y también para los padres. No sé cuál de todos estaba más estresado, si ellos o yo (bueno, vale, si, era yo). Puse un post en las redes sociales para dar las gracias a todas las maestras de la guardería y de la escuela, por su trabajo y por el amor que aportan a nuestros hijos. Y recibí una respuesta con un mensaje muy emotivo. Han pasado tres semanas y todavía retumba en mi cabeza. Se lo voy a leer:

Hola Raoul,
Acabo de leer tu post y me he emocionado.
Soy repartidor de paquetes, llevo de baja médica desde principios de este año. Mi pareja, que es empleada administrativa, y yo, nos encontramos en serios apuros económicos.
Al no haber podido comprar una ropa bonita, ni una pequeña mochila, ni unos zapatos para el primer día de colegio de mi hija de 3 años, he estado a punto de no llevarla esta mañana porque me siento avergonzado por ella.
Luchamos por nuestros hijos, pero a veces nos preguntamos si sigue mereciendo la pena.
Necesitaba hablar de ello y no sabía con quién hacerlo porque estoy muy avergonzado de mí mismo.
Que tenga un bonito día. ✊️✊️

Gilles, 34 años, padre de dos peques adorables, que se pregunta cómo salir adelante."

Gilles. Papá de 2 peques adorables. Y que pregunta cómo salir adelante.

Por supuesto, respondí a Gilles. Comencé a escribir con el teclado, con lágrimas en los ojos de la rabia. "Querido Gilles, este mensaje, en sí mismo, simboliza la razón por la que no puedo aceptar seguir viviendo ni un segundo más en una sociedad como la nuestra. Nunca antes habíamos producido tanta riqueza en Bélgica y, sin embargo, miles de niños se encuentran en la situación que usted ha descrito. Lo que le está ocurriendo a usted desde luego que no es culpa suya, sino que es consecuencia de que un pequeño grupo se esté enriqueciendo cada vez más y más a costa de los trabajadores." Lo que también me llamó la atención fue que Gilles añadió dos pequeños puños al final de su mensaje, en forma de emoji. Dos pequeños puños de resistencia. Escribí: "Tiene usted razón, Gilles, por terminar su mensaje con 2 emojis de puños. Porque efectivamente vamos a tener que resistir. Tendremos que luchar por otro mundo." Los poderosos nunca nos regalarán las cosas sin luchar. Así que, por todos los Gilles del país, por todos los peques, y por todos los trabajadores y trabajadoras del país, decimos alto y claro: ¡Ya basta! Los precios deben bajar, Engie debe pagar.

Engie debe pagar

Pocas veces la contradicción ha sido tan evidente como lo es hoy. Mientras cientos de miles de familias ya no saben cómo hacer para poder pagar sus facturas, hay una compañía energética en Bélgica que se está forrando. Estoy hablando, por supuesto, de Engie-Electrabel. Y no sólo un poco. El servicio de estudios del PTB ha realizado los cálculos de los excedentes de beneficios. Atención: no me refiero a los beneficios. Sino que hablo de más beneficios de lo normal. Beneficios que se deben a la crisis y a la guerra. Pues bien, entre 2021 y 2024 los excedentes de beneficios de Engie se estima que están en torno a... 9.000 millones de euros. 9.000 millones. Cling cling, al bolsillo.

Hoy día, estamos asistiendo a un verdadero atraco de las multinacionales de la energía sobre todos nuestros bolsillos. Un atraco con la complicidad de nuestro gobierno y de la Unión Europea. Magnette. De Croo. Van der Straeten. Van Peteghem. Rousseau. Bouchez. Hoy todos hablan de congelar los precios y de gravar los excedentes de beneficios, pero esto es pura palabrería... Cuando se trata de tocar nuestras carteras, se deciden en cuestión de segundos, pero cuando se trata de tocar a la familia Engie, ya han pasado 9 meses y nada. Peor aún, acaban de decidir que "posiblemente, si por casualidad no les quedara otra opción" considerarían un impuesto sobre todo, excepto... sobre los mega beneficios nucleares de Engie. Se lo juro.

La verdad es que este gobierno tiene un acuerdo secreto con Engie-Electrabel. Lo cerraron en pleno verano, cuando De Croo y Van der Straeten fueron a París para la ampliación de los dos reactores nucleares. La dirección de Engie exigió que el gobierno pagase por los residuos nucleares y que no pusiera ningún impuesto de peso sobre sus excedentes de beneficios. Nuestros ministros aceptaron. Como ocurre desde hace más de 20 años en Bélgica, es Engie quien decide y el gobierno quien ejecuta. Un puñado de accionistas tiene más poder que todos nuestros ministros de energía juntos.

"Los viernes de la ira"

Claro que, en el PTB, obviamente no nos quedaremos de brazos cruzados. Hoy hago un llamamiento a todo el mundo a movilizarse.

Únanse a los "Viernes de la ira" que pondremos en marcha a partir del 30 de septiembre.

Contra las facturas excesivamente caras.

Contra este gobierno cómplice de las multinacionales de la energía.

Los precios deben bajar, Engie debe pagar.

Únase a las movilizaciones rotativas en todo el país,

en los barrios, en las rotondas.

Movilizaciones para obligar al gobierno a actuar.

El Primer Ministro anuncia "de 5 a 10 inviernos difíciles": ¡no lo aceptamos!

Se trata de expresar nuestra ira, pero también de recrear la esperanza.

La esperanza nace de la resistencia colectiva. Seamos numerosos

Y para estar seguros, camaradas, de que todos los políticos de este país lo oyen -que a veces les cuesta un poco-, permítanme repetir el mensaje en otro idioma.

Recuperemos el sector energético de las manos de las multinacionales

En el PTB, tenemos soluciones concretas. Dejemos de creer que el mercado va a resolver todo. Todos los partidos tradicionales han defendido la liberalización de este sector. En 1999, liberales, socialistas y verdes decidieron -cito textualmente-: "acelerar la liberalización para que los consumidores disfruten de unas tarifas más bajas y de un servicio mejor". Todos, en coro, nos vendieron la misma fábula liberal de que la competencia iba a hacer que los precios bajaran. Para nada, la liberalización ha conseguido que los grandes se comiesen a los pequeños. Eso es el capitalismo. 7 empresas productoras de electricidad controlan actualmente el mercado europeo. 7, ni una más. Y utilizan su posición para obtener el máximo de beneficios posible.

Estas ideas liberales son cosa del pasado. Y con ese pasado hay que hacer borrón y cuenta nueva. Empezando por imponer inmediatamente un tope a los precios para devolverlos a los niveles de 2021. No es aceptable que el coste de producción de Engie en sus centrales nucleares sea de 35€ por megavatio hora, y que su precio de venta sea de 200€, o 300€, o más. El Estado debe imponer un precio de venta que esté basado en el coste de producción. Y también fijar el precio del gas.

Escucho al Primer Ministro decir que "el mercado se está volviendo loco". No. El mercado capitalista siempre ha funcionado así. Sólo piensa en el dinero y en la máxima rentabilidad. Por ello, hay que sacar del marco del mercado sectores tan importantes como el de la energía y devolverlos a las manos de la comunidad para que produzcan en base al bienestar de los ciudadanos y de nuestro planeta, y no en base a los beneficios. Recuperemos el sector energético de manos de las multinacionales. Totalmente. Esta es la única solución de fondo para salir de la crisis a la que nos enfrentamos. Este es el cambio de chip que tenemos que hacer, y dentro de muy poco oiréis hablar de ello.

La lucha paga.

¿Conocen la buena noticia? Ya hemos conseguido victorias. La reducción del IVA al 6 %. Hace un año, no lo querían. Los liberales dijeron que era una "idea absurda". Ecolo estaba en contra. Incluso el PS estaba en contra, y Magnette declaraba que "nunca le había parecido una buena idea". Pero recogimos 300.000 firmas. Hicimos decenas de acciones, distribuimos más de 20 000 carteles. Presionamos y al final lo conseguimos.

También hemos incluido en la agenda política la cuestión de los excedentes de beneficios. Nuestro primer dossier sobre los excedentes de beneficios de Engie se publicó en De Standaard el 29 de septiembre de 2021. Hace un año. Desde entonces, nuestro servicio de estudios y mi camarada Peter Mertens no han dejado de apretar esta tuerca. Primero, los partidos en el gobierno estuvieron meses negando que existieran tales excedentes de beneficios. Luego le restaron importancia. Más adelante explicaron que era "muy complejo". Y por último, ahora intentan vendernos un falso impuesto sobre los excedentes de beneficios que apenas afectará a Engie.

Todas estas maniobras demuestran, más que nada, que tienen miedo. Miedo al movimiento social. Miedo a la presión que ejercemos. Por eso vamos a seguir presionando hasta conseguir una verdadera reducción de la factura y un verdadero impuesto sobre los excedentes de beneficios.

Iniciativas de paz en lugar de la escalada

Por si esto fuera poco, estamos pagando un alto precio por las consecuencias de la guerra en Ucrania. Porque no son Putin y su camarilla quienes están pagando hoy el precio de las sanciones, sino la clase trabajadora. Gazprom sigue obteniendo beneficios gracias al actual aumento de los precios. Según el Wall Street Journal, Rusia recibió 97.000 millones de euros a finales de julio por sus ventas de hidrocarburos. Un 40 % más que antes de la guerra.

Pero hay otros que también se están forrando: son los grupos multinacionales estadounidenses productores de gas de lutita. No es de extrañar que dentro del establishment estadounidense haya tanto entusiasmo por esta guerra. Por no hablar de las multinacionales armamentísticas... Salen ganando en todos los sentidos. Y que dejen de hablarme de derechos humanos y de guerra justa o injusta. Cuando hubo que bombardear Irak, Afganistán, Libia, Yemen... ¿quiénes de todos ellos se preocuparon por los derechos humanos? No nos engañemos, camaradas. Detrás de una guerra siempre hay intereses económicos y geoestratégicos.

En lugar de las actuales sanciones, pongamos sanciones dirigidas contra los oligarcas y Putin. Y sobre todo, ya va siendo hora de tomar verdaderas vías diplomáticas. Porque el peligro para la paz mundial es real. Necesitamos un fuerte movimiento por la paz en Europa. Un movimiento para obligar a nuestros gobiernos a dejar de ir a remolque del imperialismo estadounidense. Un movimiento para tender la mano a los demás pueblos del mundo, para garantizar la paz y la seguridad de todas y todos.

La esperanza en América Latina

Porque cada vez hay más pueblos que exigen este nuevo mundo y este nuevo equilibrio global. No hay más que ver lo que ocurre en América Latina, con la serie de gobiernos de izquierdas que han surgido en el continente en los últimos años y toda la esperanza que generan.

De hecho, la próxima gran batalla se libra en Brasil para sacar del poder al ultraderechista presidente Bolsonaro. Recuerden la visita de Dilma Roussef a ManiFiesta en 2019. "Lula Libre": en aquel momento, se trataba de liberar a Lula de las cárceles brasileñas. Ahora que ya está libre, todos esperamos que gane las elecciones y que en octubre podamos decir: "Lula presidente".

Libertad para negociar los salarios

Volvamos a la situación en Bélgica. Como siempre sucede en tiempos de crisis, la FEB, el club de los grandes patronos, quiere imponer su estrategia de choque. Pide la congelación de los salarios y pone en duda la indexación.

Lo que no dice la FEB es que la indexación salarial automática cubre la actual inflación récord de manera parcial. Cada mes, la clase trabajadora pierde poder adquisitivo.

Lo que no dice la FEB es que es el consumo interno lo que sigue salvando el crecimiento en Bélgica. Si los salarios se congelan, el poder adquisitivo disminuye y con ello también el gasto y las compras en las tiendas o en las PYMEs.

Lo que no dice la FEB es que el problema de la inmensa mayoría de las empresas no son los salarios, sino los explosivos precios de la energía.

Lo que no dice la FEB es que algunas grandes multinacionales siguen obteniendo enormes beneficios a pesar de la crisis. Sólo en los últimos 6 meses: AB InBev, 2.800 millones ; KBC, 1.200 millones ; Colruyt, 288 millones. ¿Acaso los trabajadores de estas empresas no tienen derecho a exigir aumentos salariales? ¿Impondrán los socialistas y los verdes un margen del 0 % para todos estos trabajadores?

La gran patronal quiere asustar a la gente, empujarla a la resignación, a la desmovilización y debilitar a los sindicatos. De hecho, le hacen el juego a la extrema derecha. Sin la perspectiva del progreso social y del cambio a través de la acción colectiva, se acabarán imponiendo las fuerzas divisorias. Con una retórica racista y nacionalista que enfrenta a los trabajadores entre sí. Es un peligro real. Lo vemos en toda Europa, en Italia, en Suecia y también aquí en Bélgica.

Pero, afortunadamente, el movimiento social no cede. Este otoño viene calentito. Las organizaciones sindicales han convocado una primera acción en Bruselas para el 21 de septiembre. Llaman a una huelga general el 9 de noviembre por la libertad de negociar los salarios y para que se tomen medidas contra los gigantes de la energía de una vez por todas. El PTB estará a su lado. Thierry y Lut, podéis contar con nosotros.

Los ingleses están mostrándonos el camino.

Cuando escuchamos a Chris Mitchell, podemos ver que se trata de una lucha europea. En todas partes, la clase trabajadora se enfrenta a los mismos problemas. En todas partes la clase obrera está harta. Los trabajadores ingleses han entrado en resistencia, con un movimiento que no se veía desde hacía 40 años. Con huelgas y movilizaciones de las organizaciones de lucha contra la pobreza, de artistas, de deportistas, etc. Como dicen allí: "The working class is back. Nos negamos a ser dóciles. Esa época ya se ha terminado." No sé a ustedes, pero a mí, me inspira. En Gran Bretaña, en Bélgica y en toda Europa: "Enough is enough" "¡Basta ya!" "Trop is te veel".

Planeta No Beneficio

Fin de mes, fin del mundo, una misma batalla. Porque son los mismos trabajadores y trabajadoras que tienen dificultades para llegar a fin de mes, los primeros que se ven afectados por las consecuencias del cambio climático. Lo vivimos en nuestras propias carnes el año pasado: las capas populares que viven en la parte baja de los valles fueron las principales víctimas de las inundaciones. Los pueblos del sur, como el pakistaní, acaban de sufrir unas inundaciones torrenciales que han causado la muerte de más de 1.000 personas.

Lluvia torrencial por un lado, y sequedad canicular por el otro. Son las dos caras de una misma moneda: el cambio climático. La responsabilidad es de nuestro modo de producción capitalista, que está basado principalmente en los combustibles fósiles. Sin embargo, cuando se trata del clima, los políticos tienen la costumbre de hacer recaer toda la responsabilidad sobre las personas. Quieren instaurar impuestos sobre el carbono y obligar a los trabajadores a esforzarse para salvar el sistema. Mientras tanto, este verano nos enteramos de que los multimillonarios vuelan en sus jets privados hasta 6 veces al día. El multimillonario Bernard Arnault consume, en un mes, el equivalente a 30 años de consumo de un trabajador medio francés. Sólo en los cinco primeros meses de este año, más de 27.000 aviones privados salieron de los aeropuertos belgas. Que dejen de intentar hacernos creer que es la clase trabajadora la responsable. Es el sistema el que debe cambiar para salvar el clima.

La clase obrera y los jóvenes abanderan el futuro

Camaradas, nuestra clase, la clase obrera, es la única que puede ofrecer respuestas a las múltiples crisis a las que nos enfrentamos. Ya sea la crisis energética, la crisis ecológica, la crisis financiera, la crisis social, la crisis militar y geopolítica en todo el mundo... todas estas crisis tienen algo en común: la búsqueda del beneficio, la búsqueda de los beneficios a toda costa, la acumulación de riqueza por los más ricos del planeta. Sólo nosotros, la clase trabajadora, podemos poner fin a este sistema de explotación capitalista. Y eso es lo que haremos.

Quisiera terminar dirigiéndome a los jóvenes en particular, que están masivamente presentes en esta hermosa Manifiesta. Ustedes, la juventud, tienen razón al movilizarse por el clima, contra el racismo, contra las desigualdades de este sistema capitalista. No sólo son el futuro, sino que son el presente. Ustedes son los y las que están construyendo hoy el mundo del mañana. Con su energía, su creatividad y su rebeldía. Estamos en una batalla única contra un capitalismo que destruye el trabajo y el planeta. No crean a toda esas élites que dicen "que no hay alternativa", "que siempre se ha hecho así", "que nunca habrá un cambio". Esto es falso. La historia se ha escrito a base de luchas que han cambiado la faz de la tierra por completo. Se siente que estamos en una encrucijada. Su tarea consiste en sumergirse en esta batalla y revolucionar este mundo. Hay un lugar que ocupar en la sociedad y también en nuestro partido. Tomen este lugar. Sólo con una juventud organizada, movilizada y consciente, podremos cambiar este mundo que tanto lo necesita.

Gracias a todos y a todas.
¡Gracias ManiFiesta!

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