"Somos algo más que mujeres de la limpieza"

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Jonathan Lefèvre
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Un pan por mes. Es lo que se dignan a "ofrecer" la patronal a las 140,000 amas de casa que trabajan en el sector de los bonos de servicio. Una nueva muestra de desprecio. A lo que responden con movilizaciones. El 28 de noviembre 2019 tuvo lugar la primera acción en una larga lucha de las trabajadoras domésticas de Bruselas.

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"Es hora de demostrar que también somos personas, no "solo" señoras de la limpieza. Somos más que eso.” Gina Verbeke, de 55 años, trabaja en Greenhouse en Waregem. Una empresa de limpieza que emplea a 3.000 personas. La delegada sindical de CSC (demócrata-cristiano) continúa: “A mi edad, las cosas se ponen muy difíciles físicamente. Cuando llego a casa por la noche, estoy realmente exhausta. Estoy sola y los salarios son extremadamente bajos. No puedo trabajar a tiempo completo porque es duro y no quiero ponerme enferma. No puedo permitirme pasar unos meses reposando en casa. Es la supervivencia."

Su colega Amandine Staelens, delegada de FGTB (sindicato socialista): "Es un trabajo muy difícil. Tengo 38 años y ya tengo problemas de espalda ... "

Una profesión muy dolorosa altamente feminizada. Este sector se compone en un 98% de trabajadoras. Trabajadoras invisibles. Invisibles para una empresa que tiene interés en mantenerlas en la sombra para no oír sus deseos de mejora salarial, de mejores condiciones de trabajo o sencillamente de valorización.

Trabajadoras vulnerables

La mayoría de las veces, estas mujeres están solas en el trabajo. Esto las hace más vulnerables en términos de acoso sexual. Y más vulnerables en términos de opresión económica. ¿Cómo podemos reclamar colectivamente los derechos cuando estamos solas en el lugar de trabajo, empleadas por una empresa que nunca pisamos y que nos envía a domicilios particulares o empresas? Las trabajadoras del sector luchan contra la opresión múltiple. Oprimidas en tanto que empleadas en un sistema basado en la explotación de trabajadoras y trabajadores. Oprimidas en tanto que mujeres en un sistema donde ganan en promedio un 20% menos que los hombres en Bélgica y donde muchas de ellas tienen que trabajar a tiempo parcial (el 44% de las mujeres, frente al 11% de los hombres).

Sin mencionar que, además de todas las dificultades relacionadas con su trabajo y su género, las amas de casa a menudo tienen que trabajar una doble jornada: cuando regresan a casa después de horas de trabajo (mal remunerado), encadenan con varias horas de trabajo en su hogar.

La lucha de estas trabajadoras es, por lo tanto, titánica, pero no tienen otra opción. La mayoría de las ayudantes a domicilio en el sector ganan entre 800 y 1,000 euros netos por mes. Cuando eres madre soltera, lo que suele ser el caso el sector, vivir por debajo del umbral de la pobreza es insostenible. "Incluso con un trabajo a tiempo completo, no te las arreglas. He estado trabajando como limpiadora durante 13 años. Mi salario es de 11,74 euros brutos por hora. No aumenta. Mi esposo está prejubilado. El final del mes es difícil. Pero, ¿qué pasará una vez me jubile? Fui a comprobarlo en la web mypension.be. Me quedaré con 600 y pocos euros al mes...", dice Claudine, limpiadora en Mons.

El 28 de noviembre 2019, las amas de casa decidieron llevar a cabo un día de movilizaciones, con una manifestación en Bruselas. Su primera manifestación. Exitosa. Y no se trata de una pequeña victoria. Es, de hecho, un paso hacia la meta del aumento salarial, pero también de respeto. “Exigimos decencia. No somos reconocidas en absoluto, pero merecemos respeto, como todo el mundo... ", continúa Claudine.

Salir de las sombras

"Estas trabajadoras merecen todo nuestro apoyo, merecen el respeto que se les niega", explica el presidente de PTB, Peter Mertens. Por eso están luchando. En nuestra sociedad, las personas trabajan en las sombras. Se hace de todo para que no se las vea. Estas trabajadoras limpian casas por un salario ridículo de 11,50 euros brutos por hora. Y cuando solicitan un aumento del 1.1%, según lo dispuesto en el Acuerdo Interprofesional (AIP, acuerdo negociado entre sindicatos y empresarios), sus empresarios dicen que no. Es la consecuencia de la comercialización de bonos de servicio del año 2004 del Ministro de Empleo, Franck Vandenbroucke (sp.a, social-demócrata). Desde entonces, algunos pocos gigantes se han quedado con el mercado. Y ganan mucho dinero a costa de estas trabajadoras. Leí en la prensa que Start People distribuyó 18 millones de euros a sus accionistas el año pasado. Lo que es gratificante hoy es que las trabajadoras que se movilizan provienen de las tres regiones del país. Debemos eliminar este sistema.”

Diputado federal desde mayo, Peter Mertens aprovechó la oportunidad para interpelar a la Ministra de Empleo Nathalie Muylle (CD&V, demócrata-cristiano) en el Parlamento, que respondió: "Espero que se llegue rápidamente a un acuerdo entre empresarios y sindicatos sobre este aumento del 1.1%. Considero que esta solicitud es legítima y, dentro de mis servicios, se les brindará el soporte necesario. "

Hasta que el aumento no sea efectivo, las condiciones de trabajo no sean mejores y estas trabajadoras no sean respetadas, su lucha continúa.

R-E-S-P-E-C-T

Una lucha que se libra en todo el país. Las trabajadoras de la ayuda a domicilio tienen los mismos problemas, ya sean en Mons, Lieja, Amberes o Bruselas. Están orgullosas de liderar esta lucha juntas, de norte a sur del país, rojos y verdes.

Para las ayudantes domésticas esta lucha va más allá del requisito de un aumento salarial ("aunque es la primera emergencia"). "R-E-S-P-E-C-T, find out what it means to me" (“Respeto, adivina lo que significa para mi”), cantó Aretha Franklin. Un mensaje que las amas de casa enviaron claramente a la patronal a finales de 2019.