La señal de esperanza: lecciones de la campaña electoral del ptb

Análisis
Author
David Pestieau, Vicepresidente del PTB
ptb.be

El PTB ha sido un gran ganador de las últimas elecciones belgas. En Valonia y Bruselas, es el partido que más ha progresado. En Flandes, es el segundo partido de más rápido crecimiento. ¿Cuáles son las razones de este éxito? Una mirada retrospectiva a la campaña electoral y al resultado del 26 de mayo.

allo Charles, on vient avec 12

Una victoria notable

El número votantes del PTB se duplicó con creces: pasó de 251.276 en 2014 a 584.621 en 2019 en todo el país. Lo que supone el 8,6% en el conjunto del país. En Valonia, la puntuación del partido es particularmente alta, logrando el 14,5% de los votos en las elecciones europeas. En Bruselas, los resultados son excelentes, con un 13,5% en el conjunto de la Región de Bruselas. En Flandes, progresamos a contra corriente de la extrema derecha, obteniendo el 5,6% de los votos.

 

La izquierda auténtica no había obtenido una puntuación tan alta en Bélgica desde 1946, cuando, justo después de la guerra, el Partido Comunista obtuvo el 12,7% de los votos.

Representantes sólidos que conocen el terreno

Nuestro partido tiene muchos más diputados en los parlamentos. Pasamos de 8 a 43 cargos electos.
    - en el Parlamento Europeo, de 0 a 1 eurodiputados;
    - en la Cámara, de 2 a 12;
    - en el Senado, de 0 a 5;
    - en el Parlamento flamenco, de 0 a 4;
    - en el Parlamento valón, de 2 a 10;
    - en el Parlamento de Bruselas, de 4 a 11.

El grupo que formamos en la Cámara es fuerte y diverso, con cuatro mujeres y cuatro trabajadores y trabajadoras que, juntos, acumulan más de cien años de experiencia sindical, personas que conocen bien el terreno.

Cuatro de nuestros parlamentarios en la Cámara son trabajadores. Algo sin parangón en Bélgica. Nadia Moscufo era cajera en Aldi (supermercado), Gaby Colebunders trabajaba en Ford Genk, Roberto D'Amico en Caterpillar y Maria Vindevoghel en Sabena (aeropuerto).

Nuestra identidad como partido unitario (el PTB es el único partido nacional en Bélgica) será importante para nuestro grupo parlamentario federal. Nuestros representantes provienen de las tres regiones del país, pero todos hablan el mismo idioma: el idioma del pueblo.

Los pilares del éxito

Esta victoria electoral es el resultado de nuestra política, de nuestra presencia sobre el terreno de los 16.000 miembros del partido, y de nuestra comunicación, especialmente en las redes sociales. Estos son los tres pilares de nuestro éxito.

El primer pilar es la renovación del partido desde 2008, crucial para que el partido se convirtiese en una alternativa creíble. El PTB ha puesto en primer plano y en el orden del día los problemas sociales de las personas: las pensiones -tanto la edad de la pensión como el importe de la pensión mínima-, las facturas de electricidad inasequibles, los altos precios de los medicamentos y de la atención sanitaria, la necesidad de una fiscalidad justa y de movilidad social y ecológica. Hemos destacado la creciente brecha entre ricos y pobres y el fuerte aumento de la pobreza infantil. Hemos denunciado el aumento de las facturas de la población, mientras que las multinacionales siguen evadiendo impuestos. También fuimos los únicos en adoptar la posición coherente al rechazar la idea de un "impuesto sobre el carbono", un impuesto socialmente injusto e ineficaz desde el punto de vista climático, que todos los demás partidos votaron en el Parlamento.

Y siempre hemos liderado la lucha contra la codicia en el mundo político. Denunciando la exorbitante indemnización por despido de los parlamentarios y los privilegios de sus pensiones. Proponiendo reducir a la mitad los salarios de los ministros y diputados. Porque no es de extrañar que los políticos no sepan lo que significa el aumento el IVA, ya que no lo viven ellos mismos.

Segundo pilar: la presencia sobre el terreno, con una fuerte campaña de base, con miles de voluntarios.  En 2014, teníamos 7.600 miembros; en 2019, más de 16.000. Más del doble en cinco años. Esto nos ha permitido desarrollar nuevas secciones locales en muchos municipios, pero también tener una mayor presencia en las empresas. Nuestros miembros y voluntarios han dado lo mejor de sí mismos. Han estado presentes en lugares donde otros partidos nunca van: barrios populares, empresas... Para escuchar a la gente, para convencerla.

El tercer pilar es la comunicación en las redes sociales. En las últimas semanas de la campaña, se llegó a 500.000 personas diariamente a través de las redes sociales. Los vídeos de los discursos de nuestro portavoz Raoul Hedebouw en el Parlamento han tenido un éxito especial. Se emitieron videos cortos para explicar nuestras posiciones y propuestas, comparándolas con las de otros partidos.

La voz de la clase obrera

Una tendencia obvia en las elecciones es la sanción de todos los partidos tradicionales, que también se puede ver en otras partes de Europa. Cada vez más gente se aleja de la política tradicional. Tienen razón. La política tradicional está empapada de gente que sólo piensa en su interés y funciona bajo la influencia de los grupos de presión. Pero en nuestro país, a diferencia del resto de Europa, la crisis de los partidos tradicionales está provocando que algunas personas se orienten al PTB. Y no sólo a la derecha.

Nuestro partido defiende una política cercana al pueblo, con representantes que viven con el salario medio de un trabajador. Nuestra alternativa es devolverle la voz a la clase obrera. Ofrecer una solución real a la ira de la gente, que de otro modo se dirigiría a la extrema derecha. Por eso, muchos delegados sindicales y trabajadores han pedido por primera vez un voto masivo a favor del PTB. Por eso, la voz de los 584.621 electores del PTB no es una señal de desencanto, sino una señal de esperanza. Una voz que viene de una posición de clase, en contra de la política del establishment que sigue haciendo pagar a la gente común. En todas las grandes empresas, en la industria, en todas las cuencas industriales del país, vemos una ola que gira hacia la izquierda auténtica.

Contrarrestar el ascenso de la extrema derecha

La causa más importante del surgimiento de los partidos reaccionarios es el fracaso del establishment y de la política neoliberal de austeridad. Pero la normalización de la extrema derecha es también un factor importante para el éxito de esta tendencia.

Este viento de derecha malsano sopla por toda Europa. Alimentada por el movimiento internacional de la Alt-right de Steve Bannon, que asesoró a Trump, pero también a Le Pen, Salvini...., con su apoyo táctico y financiero. La derecha populista está teniendo cada vez más éxito. En Estados Unidos con Trump, en Brasil con Bolsonaro, pero también en Europa con Le Pen y Salvini.

En Flandes, la victoria del partido fascista Vlaams Belang (18,5%) es muy preocupante. Este resultado se explica en parte por un voto de protesta de la clase obrera. La gente está muy enfadada con la política de egoísmo de los políticos y austeridad. La primera tarea de nuestro partido es recuperar la ira de la gente, hacer que llegue a las personas que realmente son responsables de la crisis.

Está claro que la extrema derecha no quiere una verdadera ruptura con la política actual. Combina las reivindicaciones sociales de forma demagógica (pensiones, IVA…) con las reivindicaciones nacionalistas, racismo y retórica antiislámica. En lo que respecta a la política social, el Vlaams Belang es un lobo escondido bajo piel de oveja. En realidad, ese partido defiende la política de "los ricos primero" y economía neoliberal dura.

El peligro de esta normalización del discurso racista ya es evidente en la práctica. Decenas de testimonios denuncian actos y declaraciones racistas desde las elecciones. Bajo la influencia de Steve Bannon, la joven guardia de derechas ha desarrollado un movimiento de identidad que está preparando una guerra contra "otras razas", que aboga por la sumisión de las mujeres a los hombres y que quiere marginar al movimiento LGBT.

No podemos luchar contra la extrema derecha sin luchar también contra la política de los partidos tradicionales. No tiene sentido castigar a los votantes de Vlaams Belang, y mucho menos marginarlos. Debemos luchar contra el racismo con una agenda social sólida. El PTB es el único partido que ofrece una alternativa real en los barrios populares y ejes industriales del país, que puede contrarrestar de manera creíble el ascenso de la extrema derecha.

Seguiremos siendo una locomotora a la izquierda y lucharemos por un cambio social. Sólo así lograremos un verdadero futuro de izquierdas para nuestro país; sólo así la sociedad y la política serán más justas, más honestas y más sociales. Tenemos un mundo que ganar.